11 feb. 2015

Bitcoin: Bajo Lupa, Parte 2



En la primera parte analizamos con cierta profundidad todo el entorno que rodea a los clientes de Bitcoin. En esta segunda parte de Bitcoin: bajo lupa me gustaría hablaros del entorno que envuelve al Bitcoin desde un punto de vista más cercano hacia los proveedores de bienes y servicios. Por otro lado, un viento cambiante dentro del entorno Bitcoin, debido a la ya inminente regulación de su entorno, que podría suponer una renovación, reciclaje o evolución del tipo de clientes que atraerá Bitcoin en el futuro próximo y como contrapartida ver como cierto tipo de clientes/usuarios de Bitcoin se podrían alejar de él. ¿Sera una decisión acertada, será una decisión equivocada? Lo veremos con el tiempo…. Aunque hoy trataremos de adelantrnos y vamos a analizar los principales pros y contras de todo este contexto tan particular y la evolución del entorno de Bitcoin.

Para comenzar nuestro análisis, veo sensato lanzar algunas preguntas al aire con el fin de motivar una pequeña reflexión:

-         - ¿Era el precio al que cotizaba el Bitcoin hace 1 año solido?

En absoluto, el precio al que cotizaba Bitcoin no era para nada el resultado de una evolución del ecosistema y resultado de un crecimiento natural, en cambio sí lo era de una burbuja que además ya sea como causa, como consecuencia o como apoyo, estuvimos muy influenciados por la estafa de MtGox. Como en cualquier activo, tras una descompensación de la Oferta/Demanda, el propio mercado se regula para volver a estabilizar la balanza. Son los propios actores del mercado quienes ante una situación claramente descompensada, actúan comprando y acumulando o vendiendo y redistribuyendo el activo. En este caso, tras una sobredemanda casi ridícula y sin ningún tipo de sentido, ha sucedido una corrección de igual magnitud y en sentido opuesto a la descompensación al alza original, es decir, una vuelta y retorno al origen del movimiento previo a la burbuja.

-        - ¿Es ahora, tras un año de caídas en la cotización de manera ininterrumpida, más sólido Bitcoin?

Sin duda alguna, sí.

-          - ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado?

Porque el precio de cotización actual tiene un rango de precios que puede adaptarse mucho más a los niveles de oferta y de demanda que hoy en día tiene Bitcoin. Bitcoin es un mercado pequeño en muchos aspectos pero de inmenso potencial sobre el cual trabajar y donde además se refuerza la teoría de una mayor fortaleza actualmente cuando todo el entorno Bitcoin sigue evolucionando y se sigue manteniendo un intenso interés en esta criptodivisa. Lo que ha cambiado de manera muy drástica es la velocidad de expansión del Bitcoin al pequeño y mediano comercio, que ha aumentado muy significativamente. Hoy cualquier persona en los principales países impulsores de Bitcoin puede darle una utilidad real a sus bitcoins, algo que hace 1 año, con un ecosistema prácticamente reducido a la actividad dentro de los exchanges, era algo prácticamente imposible, por lo que esta expansión de Bitcoin hacia nuevos campos, lo que crea es un flujo de dinero, actividad comercial y utilización real de la criptodivisa, que es el fin último al que Bitcoin pretende llegar, ser utilizado.




Partiendo de esta base, podemos decir que soplan vientos favorables hacia Bitcoin así como a todo su entorno, y aunque aún quedan sendos pasos que darle un uso mucho más consolidado, fiable y seguro que lleve a Bitcoin a ser considerado como algo común, el ritmo al que se está discurriendo todo es algo sin precedentes, incluso más rápido que la evolución de Internet en sus inicios. Uno de los puntos que pueden causar un punto de inflexión dentro de Bitcoin es una posible regulación. Como tal, tomaremos como referencia principal la regulación que se va a llevar a cabo, de manera definitiva en EEUU ya que es el país con mayor número de comercios en donde es posible intercambiar por bienes o servicios el Bitcoin.

BitPay hace pocos días hizo públicos algunos de sus datos y cifras empresariales y en donde podemos apreciar que alrededor de 1.5 millones de € son comerciados al día, es decir, de compraventas realizadas a los comercios para los cuales BitPay da servicio, que además, a día de hoy, ascienden a una cifra cercana a los 100.000. No cabe duda de lo positivo que son estos datos, es un número de comercios y aceptación muchísimo mayor que el de hace apenas un año, por lo que lo más lógico es pensar que Bitcoin se está expandiendo a la misma velocidad a la que se expanden los servicios de empresas como BitPay a lo largo y ancho de la sociedad, que dicho sea, es a pasos agigantados, y pese a que aún se puede y se debe de considerar a Bitcoin como un mercado muy pequeño comparado con el resto de gigantes del sector, no podemos obviar ni negar la evidente evolución que Bitcoin ha sufrido, sufre y que probablemente sufra en este sentido.

Pese al gran positivismo de los datos, no quiero dejar de incidir en que aún quedan sendos pasos que dar y sobre los que evolucionar para llegar a conseguir un producto, llamado Bitcoin, que podamos considerar de 10…o si no es posible aspirar a la perfección, que al menos sea mucho mejor y ventajoso que el sistema actual. La regulación es uno de los pilares clave para la difusión y “explosión” (en términos de difusión) del Bitcoin. Uno de los grandes miedos del usuario y comercio que trata o piensa tratar con Bitcoin es el de la desprotección ante un abuso, Bitcoin prácticamente carece de un marco legal, unas normas jurídicas, bajo las cuales regirse y poder así ofrecer garantías de que los poseedores de bitcoins, comerciantes de bitcoins y en general los actores de Bitcoin, tienen una serie de derechos y obligaciones. Una regulación lo que implica, en términos generales es los actores de dicho mercado que quieran operar legalmente, han de otorgar cierta información a un organismo regulador para obtener así el visto bueno. Este tipo de información va desde información contable del propio negocio (deudores, acreedores…etc.), la identidad y persona sobre quien recaen la responsabilidad, o el mismo plan de negocio, y es de este modo y de ningún otro a través del cual se puede dar una mayor seguridad y protección tanto al inversor como al comercio y proteger al usuario y consumidor frente al abuso.



Por otra parte, Bitcoin, de por sí, no obliga a nadie a seguir las normas del organismo regulador. Bitcoin ya tiene de por si una serie de normas implícitas a su diseño, por tanto, y como Bitcoin es una divisa descentralizada y sin bandera, sus actores pueden, en caso de quererlo por el motivo que sea, poder seguir operando con Bitcoin sin seguir las normas de ningún organismo regulador. Eso sí, lo que hay que tener bien claro es que el hecho de poder elegir no implica “libertinaje” (económico). Si en un determinado territorio impera un marco legal concreto y se aplican las normas de cierto organismo regulador, si se incumplen dichas normas, es decir realizar dicha actividad no regulada sin seguir el marco legal propuesto, te expones a sanciones que dependerán de la gravedad de la infracción serán de una mayor o menor proporción. Lo que sí que tienes, es la opción de operar dicho negocio en aquellos territorios en donde dicha legislación local o regulación no sea aplicable… o bien, y menos recomendable si se pretende dar un servicio de manera abierta y legal recurrir a realizar dichas actividades de manera sumergida, algo que es claramente posible si se toman las precauciones adecuadas pero que limita muchísimo el rango de acción, no olvidemos que Bitcoin no es anónimo 100%, tienes cierta intimidad pero no se es opaco. En mi opinión es simplemente cuestión de tiempo, además de que es harto improbable que empresas de la seriedad como el NYSE o el BBVA, ambas sometidas a una fortísima regulación, decidan apostar por algo como Bitcoin sino saben ya de antemano, al menos, la hoja de ruta en cuanto a la regulación y que en Bitcoin convivirán empresas reguladas y empresas no reguladas en un mismo ambiente aunque en “habitaciones distintas”.





Obviamente, quienes más descontentos ante la inminente regulación estarán van a ser todas aquellas personas o empresas que no quieran compartir ningún tipo de información con ningún organismo regulador, por el motivo que sea,  y prefieran simplemente mantenerse en un mercado “sumergido”. Es en ese punto donde quiero incidir ahora y que cite al principio del artículo, el cambio en el tipo de clientes que Bitcoin va a sufrir y que de hecho ya con la inminente regulación, está sufriendo. Es muy posible que aquellos capitales, personas o empresas que operan con Bitcoin amparados en ese posible anonimato y desinformación publica, puedan ver amenazadas sus actividades y retirarse de Bitcoin o bien recurrir a otros canales más alternativos a través de los cuales poder seguir ejerciendo sus actividades, en cualquier caso, la regulación no es excluyente sino que únicamente otorga un mayor número de posibilidades al usuario, hacia quienes desean operar Bitcoin con las garantías que puede ofrecer un organismo regulador (cumpliendo obviamente las propias reglas básicas de diseño del propio Bitcoin),y de quien quiera operar al margen de un organismo regulador, pues será libre de poder hacerlo.

Por otro lado, en artículos anteriores hemos comparado al Bitcoin con otros activos como puede ser el oro, el cual además de una demanda por su uso ornamental, tiene una demanda como producto financiero… pero en cambio, también tiene una fuerte correlación de las entidades centrales ya que estos también son parte interesada en la propia posesión del oro además de poder influir en la producción del mismo, en ese sentido, Bitcoin siempre se desmarcara del resto de activos ya que no existe una correlación con ningún organismo central en ningún sentido. La producción (minado) de Bitcoins es controlada a través de un modelo matemático implícito en su propio diseño y que simula el proceso de extracción de la tierra de una materia prima. Además, la interacción de los actores con Bitcoin, su compraventa tampoco tiene ningún tipo de correlación con ningún organismo central por lo que es un mercado libre, algo que puede ser ciertamente muy ventajoso en momentos en los que buscar “valores refugio” o simplemente se tiene desconfianza en los organismos centrales y su moneda de curso forzoso.

Como curiosidad, se empieza a vislumbrar algo que por ahora no es más que  por ahora no tiene una importancia reseñable, pero que en cambio sí que refleja el estado de desconfianza o miedo de una población ante la incertidumbre de los organismos centrales o el propio miedo a un conflicto bélico. Es el ejemplo de Rusia, país donde supuestamente es muy complicado hacerse con bitcoins pues Rusia no da ninguna facilidad para ello, pero que pese a ello, el ritmo de compraventas crece de manera significativa tal y como podemos ver en el siguiente gráfico:



Según el grafico y fijándonos en su volumen (barras verticales que parten del eje X) solo esta semana pasada ya se intercambiaron un total de 1100BTC aproximadamente a través de localbitcoins, además de que se puede apreciar el notable crecimiento y progresión a través del tiempo. Esta cantidad es por ahora apenas una décima parte de lo que se intercambia dentro del mismo exchange en dólares, pero sí que marca una tendencia al alza que hay que observar y que además puede ayudar a entender la correlación que existe entre la estabilidad de un organismo central y la utilización de activos considerados como de “valor refugio” o el desvió de cierta cantidad de capital de la moneda de curso forzoso local hacia otras no dependientes de un organismo central, como Bitcoin (a pequeña escala aun). Esto no es nada nuevo, este tipo de sucesos son ya una constante incluso en Bitcoin y su gran juventud. Pudimos apreciar idénticas repercusiones en el suceso anterior ocurrido en Chipre y muy probablemente en Grecia también podrá suceder lo mismo. Bitcoin además, su juventud es tal y su magnitud a escala global tan pequeña, que no necesita de una amplia actuación para verse afectado pues la cantidad de bitcoins disponibles siempre es bastante limitada.


Por tanto, Bitcoin nuevamente vuelve a representar ese camino alternativo, esa tercera vía a través de la cual uno puede tener elección a la hora de decidir el modo de tratar con ello, un barco en donde quien quiera estar regulado podrá atenerse y adecuarse a ciertas reglas de actuación, con un nicho de personas y un mercado potencial que explotar pero por otro lado y de igual manera, el propio diseño de Bitcoin hace que no pueda ser obligatorio su cumplimiento, ningún país es dueño de Bitcoin, sino que si el usuario quien debe decidir <qué>,  <cómo> y <dónde> actuar y bajo que normas, con todo lo bueno y todo lo malo que ello conlleva.

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